La sumisión en la hipnosis.

La sumisión en la hipnosis.
Oct

23

2014

La sumisión en la hipnosis.

Desde sus comienzos, la hipnosis ha sido presentada al público como una relación desigual entre dominador y dominado. Se le atribuían al hipnotizador una serie de capacidades, incomprensibles para el hombre de a pie, que le permitían ejercer un dominio misterioso sobre la voluntad del paciente.

La capacidad, el conocimiento y el dominio que el hipnotizador demuestra durante el proceso hipnótico es real, desde luego, pero no es más misterioso que la capacidad, el conocimiento y dominio que demuestra el dentista sobre nuestra dentadura. En la consulta del dentista se requiere que el paciente colabore de forma activa y voluntaria abriendo la boca, del mismo modo que en un proceso hipnótico también se requiere una colaboración activa y voluntaria del sujeto que deberá seguir las instrucciones del hipnólogo. Sin embargo, concluir de ello que el hipnotizador es una mente superior que domina a una mente sumisa es tan falso como deducir que un dentista es una mente superior que nos domina cuando necesitamos una limpieza bucal. En última instancia es el paciente el que permite, si así lo desea,  que el proceso se lleve a cabo. 

Lo que revelan los estudios.

 Las cuestiones concernientes a la pérdida de la voluntad que supuestamente experimenta el paciente hipnotizado ha sido tratada en diversas ocasiones en la literatura científica, obteniendo las siguientes conclusiones: 

1. El paciente cede el control de su voluntad al terapeuta de forma temporal. Al igual que un paciente que es operado también cede el control al cirujano, puesto que se presupone que el profesional está cualificado para hacer un uso correcto y productivo de dicho control. sumision en hipnosis

2. El paciente recupera el control sobre sí mismo de forma espontánea si, por ejemplo, se produce una situación de peligro como un incendio. Esto es así porque la parte consciente del paciente sigue despierta en segundo plano durante la hipnosis y sabe todo lo que está pasando, de modo que sacará al paciente del estado hipnótico si lo considera conveniente. 

3. Puesto que la parte racional del sujeto sigue despierta y vigilante en segundo plano, la persona hipnotizada cumplirá las órdenes recibidas siempre que éstas no conlleven peligro alguno para sí mismo o para su sistema de valores, por lo tanto no cumplirá las órdenes del estilo “Tírate por la ventana” o “Roba un banco”, a no ser, claro, que robar un  banco no suponga ningún dilema moral para el sujeto.

4. La sumisión del sujeto ante las órdenes del hipnotizador es, por lo tanto, ilusoria. Un hipnotizador de espectáculo alimenta esta ilusión dando órdenes inofensivas cuya finalidad es la diversión, sabiendo que el hipnotizado las cumplirá sin problema, como “cada vez que de una palmada cantarás el himno nacional”, o “ahora eres un mosquito y vuelas por todo el escenario”. 

En lo concerniente a la hipnosis clínica, las órdenes hipnóticas extravagantes son poco usuales, y puesto que no existe un público al que se pretenda impresionar, no hay necesidad de alimentar la ilusión de “dominio”. Se suele plantear el proceso de terapia hipnótica como una colaboración entre terapeuta y paciente. Esta colaboración voluntaria conlleva una toma de conciencia de que la mejoría de la salud es, en último término, una responsabilidad propia, y que es el paciente el que trae consigo tanto el problema como la solución, aunque aún no sea consciente de ello. La labor del terapeuta, por lo tanto, es ayudar a reorganizar las propias capacidades preexistentes del paciente para que funcionen de una forma nueva que permita la disolución del trastorno que se esté tratando en cada caso. 

 

 

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Centro de Hipnosis Clínica en Granada especializado en tratamientos mediante hipnosis para dejar de fumar, adelgazar, salir de la depresión, alergias, etc...
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